Leo con sorpresa que la hija de Pavlov ha decidido dedicar su vida a salvar perros. Después de que tardase mucho tiempo en conocer la verdadera identidad de su padre que su madre sólo le desveló antes de morir, fue cuando ella com´rendió por qué desaparecían cada semana los perritos que convivían con ellos en casa. Recuerda las confusas explicaciones que le daban cuando ella preguntba por dónde estaban los perritos.
No ha dudado en dedicar su vida a salvar perros.
Un vecino y varios voluntarios de San Petersburgo la ayudan a alimentar a los animales, le traen comida y medicamentos, pero la octogenaria mujer se pregunta qué será de sus mascotas cuando ella ya no tenga fuerzas para cuidarlos.
En fin, la labor de Valentina Yermakova me parece encomiable y desde aquí le mando mi apoyo.