IR A PARÍS Y NO VER NADA... O CASI NADA
Érase una vez un señor que vivía en un tranquilo y aburrido pueblecito de Murcia en el que jugaba al mus con sus amigos con los que conversaba sobre el lejano y anhelado París. Aquél París tenía fama de contar con las mujeres más guapas del mundo que estaban dispuestas a ser conquistadas con facilidad. Todo esto levó a nuestro amigo a decidirse a viajar a París...este cuento no es mío sino que se trata de una obra del genial dramaturgo Miguel Mihura: "Ninette y un señor de Murcia" que el cineasta José Luis Garci ha adaptado en su película "Ninette".
La adaptación es hilarante y fantástica, consigue despertar sonrisas a todos los espectadores del cine.
Otro aspecto en el que Garci ha acertado de lleno es la elección de Elsa Pataky para el papel de Ninette. Le viene como anillo al dedo, muchos censurarán su facilidad para desnudarse desde la primera escena hasta casi la última de la película pero lo cierto es que la facilidad que una actriz tenga para desnudarse no es directamente proporcional a su facilidad para interpretar. Hay algunas actrices que se desnudan y no interpretan nada bien y otras como Elsa Patky que en esta película consigue que el desnudo sólo sea una pequeña pincelada de su genial interpretación.
En conjunto, se trata de una película muy recomendable en la que sólo encuentro un pequeño fallo: la segunda parte es más simple y le resta fuerza a la historia inicial. Creo que Garci no debería haber intentado unir las dos obras de Mihura en una: "Ninette y un señor de Murcia" y "Ninette y las modas" y tenía que haber optado por la primera historia. De todas maneras la película merece la pena.

Fuska dijo
Sigo leyendo la "Novela de un literato", de Cansinos-Asséns, que me está gustando mucho. Anoche leí una parte a la que llama "Puerta del Sol. Los hampones de la literatura", un documento de la época (principios del siglo XX) verdaderamente excepcional. Aparte de decirnos que ya entonces -bueno, y mucho antes- la Puerta del Sol era el verdadero epicentro político/literario del país, con sus corrillos, sus gentes, etc, nos cuenta cómo el autor de éxito no puede dejar de acudir a su llamada, pues que necesita pasearse, que le lluevan elogios, que sus lectores le pidan libros dedicados...
Asimismo, los hampones de la literatura, que al decir de un personaje del libro están llenos de piojos, harapientos y muertos de hambre, durmiendo en casas de acogida -y la verdad es que no creo que exagerara ni un pelo- cobraban el diezmo a los escritores triunfadores: unas monedas a cambio de alabanzas y sonrisas, para gastarlas rápidamente en la taberna. O les solicitaban ejemplares para enseguida venderlos, de tal manera que, dice el libro, más de una vez una obra recién salida ya se encuentra a las pocas horas en los baratillos -preludio claro del top manta de hoy, sin duda-, porque ese libro que el pobre diablo ha vendido se transmuta en la noche en un bistec con patatas o media tostada y un café.
Desde luego, a veces se le quitan a uno las ganas de dedicarse a la literatura...
13 Septiembre 2005 | 01:47 PM